Zyran
El olor a sangre seca aún flotaba en el aire cuando crucé las puertas del consejo, a pesar de que el salón había sido ventilado yo lo sentía, lo absorbía. El don de mi madre, mezclado con mi naturaleza de lobo, me permitía percibir las cosas con mayor nitidez que cualquier otro. Pero lo que más me perturbaba no era el olor a sangre, sino la esencia que lo acompañaba; una mezcla de miedo, rabia, dolor... y algo más, algo antiguo. Como si el bosque mismo se hubiera aferrado a ella.
Aysel.
No