Dicen que cuando mueres por dentro, el cuerpo solo espera a que el alma se rinda.
Yo ya no estoy viva.
No desde que sentí la sangre tibia correr entre mis piernas y supe que mi bebé se había ido.
Kai lo miró todo con indiferencia, se reía disfrutando ver cómo me retorcía del dolor mientras lo perdía
No se cómo puede doler tanto, y no hablo del dolor físico porque ya mi cuerpo se siente adormecido, no se cómo mi corazón se rompe en pedazos cada vez que recuerdo el pequeño latido que escuche sol