Punto de vista de Caleb
El entrenador hizo sonar el silbato y corrí otro ejercicio. Mis piernas se movían por instinto, pero mi mente estaba muy lejos del campo.
Seguía atrapada en el lunes por la noche. Han pasado tres días desde entonces.
Elena con mi camiseta. La forma en que sonrió cuando la dejé en su casa.
Ese beso que he reproducido cien veces en mi cabeza.
Estaba tan distraído que casi dejé caer el pase.
—¡Harding! ¿Dónde demonios tienes la cabeza? —rugió el entrenador.
Intenté concentr