Punto de vista de Elena
Las teclas del piano se sentían extrañas bajo mis dedos. Me quedé mirándolas un momento antes de hablar.
—No puedo creer que hayas hecho esto.
Mi voz salió más suave de lo que pretendía, mis dedos flotando sobre las teclas como si pudieran quemarme.
Damien estaba a unos pasos detrás de mí, su presencia cálida y firme.
—Toca algo —dijo de nuevo, con voz suave.
Bajé la mirada al piano, el marfil liso y fresco bajo las yemas de mis dedos.
Había olvidado cuánto extrañaba est