Punto de vista de Elara
Las persianas se bajan tan rápido que parece como si se cerrara una puerta de golpe. Su expresión se vuelve cuidadosamente neutra, y toda esa breve calidez desaparece.
«Eso no forma parte de nuestro contrato». Su voz es definitiva, tan fría que me hace temblar. «Mi historial médico más allá de lo que es legalmente relevante para nuestro acuerdo es asunto mío».
—No estaba tratando de entrometerme...
—Entonces no lo hagas. —Vuelve a coger su tableta, despidiéndome de manera efectiva.
El cambio es tan abrupto que me deja aturdida. En un momento me pregunta qué necesito para sentirme segura y al siguiente me excluye por completo.
Estoy a punto de excusarme cuando Víctor entra a zancadas por las puertas del comedor. Su expresión es tensa, profesional, pero hay tensión en sus hombros.
—Tenemos un problema. —Me mira y luego vuelve a mirar a Sebastián—. Ryan Voss ha estado llamando sin cesar al teléfono de Elara desde ayer. Veintisiete llamadas en las últimas doce hora