Máximo corrió hacia la salida de la oficina, Margaret lo siguió todavía confundida.
Al tiempo que él caminaba, sacó su teléfono celular del bolsillo de la chaqueta para llamar a su esposa, sin embargo, el tono sonaba ocupado.
Él tenía un mal presentimiento, Margaret aseguraba que ella no había enviado ese mensaje y eso solo significaba una cosa, era una trampa, pero ¿de quién?
¿Maximiliano? Eso no podría ser posible, Máximo se había asegurado de que se quedara aislado en prisión, sin comunic