— Isabella… — Máximo la llamó con dulzura.
Ella levantó la mirada, para quedarse ensimismada en sus ojos verdes, que ya no la miraban con seriedad, con esa mirada oscura que ella recordaba cuando lo conoció, sino que sus ojos se habían transformado en dos esmeraldas, llenos de brillo y calma.
— Con la muerte de Elisa, no solo juré desentenderme del apellido Collins, sino que también juré no volver a enamorarme… Esa fue la verdadera razón de mi rechazo…
— Pero, tú… — Isabella lo miró confundida,