— Hay mucho que debo contarte y solo espero que no me odies o puedas perdonarme por la decisión que he tomado, porque no pienso cambiarla… — Afirmó Isabella mirando a Máximo a los ojos con convicción.
— ¿Qué cosa?
Ambos se levantaron, Isabella parecía algo nerviosa, pero decidida, Máximo estaba completamente intrigado.
— Se trata de tus padres… — Soltó ella, tragando grueso, pues no sabía qué reacción podría tener Máximo.
Isabella le contó todo, absolutamente todo lo que había descubierto sobre