— Esto funcionaría mejor si compartiéramos algo de calor corporal juntos. — Murmuró Máximo, logrando ver en la tenue oscuridad, como Isabella abrió los ojos de par en par. — Ven, acércate un poco.
Máximo se deslizó hacia Isabella, por debajo de las sábanas, y pasó su brazo bajo el cuello de ella, quien apenas se movió, levantando ligeramente la cabeza al notar su intención.
Él se quedó boca arriba para no asustarla con lo que pudiera sentir en medio de sus piernas, Máximo la apretó con su bra