Las campanas de la iglesia hicieron eco en las afueras y justo cuando el último campanazo sonó, el ritmo de la marcha nupcial comenzó a tocar en manos de una orquesta.
Las enormes e impresionantes puertas de la antigua e imponente iglesia se abrieron y desde sus respectivos asientos, los presentes voltearon hacia la entrada, expectantes.
Todos querían ver a la novia, la mayoría de los invitados no la conocían, ni sabían de su existencia, ¿quién es Isabella Sinclair?, ¿cómo es que nadie había