AMARA
Miré fijamente a Maddox, la incredulidad aguda en mis ojos mientras sus palabras resonaban en mis oídos.
Si había pensado que no podía irritarme más hoy, esto me demostró que estaba equivocada.
Me erguí con desgano y sacudí la cabeza. "Ya me ocupé de eso. No quiero cargar a tu hijo, ya sabes."
Sus labios se apretaron en una línea delgada, sus ojos oscureciéndose de una manera que casi sugería ofensa.
Casi.
Como si tuviera algún derecho a estarlo.
¿Qué me importaba a mí?
Un momento me orde