MADDOX
"Será un viaje en solitario," declaré. "Y es posible que esté fuera por algún tiempo."
La puerta se entreabrió.
Mi mirada se disparó hacia ella justo cuando el médico entró apresurado, sus movimientos irregulares, el aliento ligeramente agitado como si hubiera corrido todo el camino.
Sus ojos barrieron la habitación, tomando los rostros reunidos antes de posarse en mí. Se irguió de inmediato e hizo una reverencia.
"Mis disculpas, señor," dijo, la voz tensa. "Me retrasé con un paciente."