AMARA
La oscuridad fría se extendió hacia mí de nuevo, envolviéndome apretadamente.
Por un segundo, casi me rendí, lista para sacarme de ella como antes, para volver de golpe a la seguridad de mi cuarto.
Pero entonces… cambió.
La oscuridad se adelgazó, derritiéndose lentamente en un resplandor más claro. No cegador, ni demasiado brillante, pero suficiente para ver la figura parada a unos pasos frente a mí.
Ella… igual que antes.
"M… ¿mamá?"
La palabra me salió antes de poder detenerla.
Sonrió,