Todos los ojos estaban puestos en ellos.
Estaba a punto de correr a sus brazos, pero la forma en que él la miró con frialdad la hizo congelarse en su lugar.
—Qué compañera tan desvergonzada tienes, Alpha Draken. Ella me atrajo hacia aquí y estaba encima de mí —siseó Jonathan y ella sintió como si su corazón dejara de latir ante una declaración tan equivocada.
Sus dedos se cerraron en puños a los costados mientras trataba de controlar su ansiedad. No podía respirar.
Draken entro y camino hacia ella y se estremeció y dio un paso atrás,