Soy un hombre muy posesivo.
Se le cortó la respiración cuando su mano callosa se envolvió firmemente alrededor de su garganta mientras la obligaba a mirarlo a los ojos.
A él le encantaban esas gafas plateadas que se arremolinaban en sus orbes oceánicas.
Le excita saber que su lobo lo estaba espiando.
—Sofía —la forma en que dijo su nombre. Ella sabía que él hablaba en serio. Sus ojos oscuros con remolinos dorados la miraron sin vacilar. Ella sabía lo que estaba buscando, pero él no lo encontrará porque ella lo quiere. Ell