Capítulo 129. Regateo
[Ari]
Pasaron unos días después de aquella desubicada conversación de oficialidad con papá, donde todo había sido un verdadero caos. Daniel iba todos los días a casa a jugar con Tyler, siempre cuidando de que nadie lo siguiera. Cuando mi miedo se acrecentó y él se dio cuenta, dijo que esta vez Rávena no lo alejaría de nosotros y al día siguiente contrató a un ejército de guardaespaldas. Y no, no mentía. Había veinte hombres vigilando la casa y otros veinte cuidando los alrededores del hospital.