Capítulo 146. ¿El fin de una amenaza?
Y después de un pestañeo, ahí estaba. El olor a formol llenaba toda la habitación y el silencio no parecía ser cortado por nadie. Dentro de aquel pequeño cuarto, yacía sola la caja de madera nueva y bien sellada. A su lado, no había nada más que una corona de flores y una foto vieja de hace unos cinco años.
Desde afuera, observabamos el pequeño portón negro del salón que la funeraria nos había prestado para el velorio, con el turbio pensamiento de que todo podía ser una trampa o una simple menti