Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el Palacio Eirenthal se había vuelto más denso. No de manera evidente. No con soldados en los pasillos ni órdenes gritadas entre los muros. Era un cerco invisible, hecho de miradas sostenidas, puertas que antes estaban abiertas y ahora no, y del eco persistente de pasos que no tenían nombre.
Anya lo sintió en la piel antes que en la mente.