Observo desde las alturas la densidad frondosa del bosque que parece envolver la casa en la que me encuentro. Estoy perdida analizando la naturaleza viva de las altas copas de pinares que parecen danzar con el viento otoñal.
Ha pasado dos días desde que Kail lanzo cierta luz a mi incesante incertidumbre sobre la rareza que parece gobernar en este lugar.
Desde que se dio esa corta conversación, no he visto a ninguno de los hombres de esta casa volver a irrumpir en mi habitación o reclamar mi com