Parpadeo cansada, aún con ese rastro de cosquilleos hormigueando sobre mi piel.
Huellas del recuerdo que dejaron las bocas de Aryen y Badel sobre mi piel.
En mi ser.
Esos besos que tocaron directamente mi alma y consolaron mi corazón.
Me remuevo en la caliente cama que aún me abraza, mis extremidades siguen doliendo, así como el palpitar entre mis piernas por acciones que nunca antes había llevado a cabo, para terminar abriendo los ojos cuando una pequeña y frágil fragancia cosquillea mi nariz.