Una fragancia tan dulce y embriagadora me insta a remover mi rostro, en busca de la fuente de ese toque entre la canela y la fragancia salvaje del bosque.
Aspiro con fuerza al enterrar mi nariz en una suavidad cálida que me recibe sin inconveniente alguno.
Mi cuerpo se siente tan bien contra una superficie dura que emana un agradable calor que espanta por completo el frío de mi sistema.
Siento movimiento sobre mi frente.
Un frote que raspa la suavidad de mi piel y afloja una sonrisa en mi rosto