—NATALIA—
Vacío.
Un extenso y eterno vacío.
Ese mismo que siempre ha existido en mi corazón, como una mancha opaca que señaliza aquello que no me es correspondido.
Un lugar, un origen.
Cuando Brenda reapareció en mi vida, en plena noche tormentosa, con aquel dulce bebé entre sus brazos, comprendí por primera vez la razón por la que había seguido todos estos años en pie.
Mi propia lucha.
El propio por qué de seguir resistiéndome a esta pena profunda que ha amenazado mi existencia desde que