La reunión con los acreedores era a las diez en punto en la torre principal de Varela Global. Después de la noche de tormenta y pasión, y del intento fallido de hackeo, Adrián y yo bajamos del auto blindado tomados de la mano. Por primera vez no era solo para fingir.
Yo llevaba un traje sastre color crema que Matilde había elegido, tacones altos y el cabello suelto. Adrián vestía traje negro impecable y me miraba como si quisiera cancelar toda la reunión y llevarme de vuelta a la cama.
—Recuerd