El tintineo del cristal tallado resonó en el ático como un eco de pura victoria. Adrián sirvió el whisky de malta, sus movimientos pausados denotando la peligrosa calma de un emperador que acaba de decapitar a sus rivales. Dejó una de las copas frente a Valeria, quien permanecía en el sofá, pálida pero con la mirada fija en los monitores financieros que mostraban la caída libre de Zúrich Trust Global.
—El mercado europeo se está canibalizando —murmuró Valeria, sosteniendo el vaso con dedos tem