Las pesadas puertas de roble se cerraron detrás de Margaret Sterling, llevándose consigo el aire venenoso de su ultimátum.
Me quedé inmóvil, mirando el sobre de seda negra sobre la mesa de cristal. Doce horas. Mi imperio corporativo, o la vida de mi padre en una prisión donde los contactos de Apex Holdings se encargarían de que no sobreviviera ni una semana. Arthur Sterling me estaba forzando a elegir entre el legado que había construido con sangre y el último vínculo de sangre que me quedaba.