CAPÍTULO 83 — Ser humana

—Hay algo diferente —dijo Brooke cuando Indianna se sentó en la siguiente clase.

Indianna metió la mano en su bolsa e intentó ocultarle su sonrojo a Brooke.

No podía creer lo que había pasado. Ya no era inexperta, y ese pensamiento la hizo sonrojarse aún más.

—¿Qué pasa? —preguntó Brooke, sujetando a Indianna de la muñeca y girándola para que quedaran de frente.

Indianna se encogió de hombros y miró sus muñecas, mientras su mente regresaba a la forma en que Greyson las había sujetado antes. Apretó los dientes y se maldijo en silencio. Se suponía que debía estar enojada con él.

—¿Tú y Greyson ya hicieron las paces?

Indianna apretó los labios y frunció el ceño. —¿En cierto sentido?

—¿Pero sigues molesta con él?

—Definitivamente.

Brooke asintió y miró a Indianna de arriba abajo.

—Hay algo diferente —insistió—. Te ves distinta. Tienes un... brillo raro.

—¿Brillo? —repitió Indianna con una carcajada—. Brooke, no pasó nada entre Greyson y yo.

Brooke frunció el ceño antes de esbozar una sonrisa triunfal.

—Indie, yo no dije nada sobre que hubiera pasado algo entre Greyson y tú —dijo con suficiencia—. Tú lo acabas de decir.

A Indianna se le cayó la cara de la vergüenza y soltó una maldición al darse cuenta de que se le había escapado.

—¿Qué hicieron? —chilló Brooke—. Un momento, ¡pensé que estabas enojada con él! ¿Ya no? ¿Ya son amigos otra vez y están superenamorados?

—¡Cálmate! —dijo Indianna ahogando una risita—. No sé de qué estás hablando. No hicimos nada.

—Ni intentes mentirme, señorita —la reprendió Brooke en tono de broma—. O me dices, o asumiré lo peor... o lo mejor, dependiendo de cómo lo veas.

—¿Y cuáles son tus suposiciones? —quiso saber Indianna.

—Greyson y tú se pusieron muy pasionales y ahora vuelven a ser amigos y a estar enamorados —se rió Brooke—. Pero ambas sabemos que eso no va contigo, Indie.

Cuando Indianna no dijo nada, Brooke ahogó un grito y su boca se convirtió en una sonrisa llena de emoción.

—¡No puede ser!

—Cállate —refunfuñó Indianna.

—¡No inventes! —repitió Brooke—. ¡Lo hicieron! ¡Por fin se animaron! ¡Eso es, amiga! ¡Felicidades!

Indianna se sonrojó y mandó callar a Brooke.

—No puedo creerlo.

—¡Indie, yo tampoco! ¡Te dije que la intimidad de reconciliación existía!

Indianna no pudo evitar reírse. —Sigo enojadísima con él.

—¿Así que fue intimidad pasional y con enojo?

—No sé qué pasó. ¡Solo sucedió! —se quejó Indianna—. Estábamos discutiendo, luego nos estábamos besando apasionadamente y después las cosas fueron más allá. Dios mío.

—Oye, no pasa nada. El vínculo es más fuerte desde que te transformaste. Iba a pasar tarde o temprano. Ustedes dos duraron más que la mayoría de los mates —se encogió de hombros Brooke.

—¿Cuánto tiempo pasó antes de que Harry y tú tuvieran intimidad?

Brooke sonrió apenada y se rascó la nuca.

—Este...

—Dime, o asumiré lo peor —se burló Indianna, y Brooke rodó los ojos.

—Estaba borracha, así que pasó antes de lo que me hubiera gustado —admitió Brooke.

—¿Cuánto tiempo?

—Dos semanas —murmuró Brooke, e Indianna soltó una carcajada.

—¡Dios mío, ¿en serio?! Pensé que lo odiabas cuando lo conociste.

—Lo odiaba —Brooke asintió—. Pero no podía negar el vínculo. Yo no sabía de los hombres lobo, pero podía sentir que había algo entre nosotros. Los dos estábamos en una fiesta y simplemente sucedió.

—Supongo que fue lo mismo para las dos entonces —dijo Indianna con una pequeña risita.

Brooke se rió y asintió.

—¿Y qué tal estuvo? ¿Estuvo bueno? ¿Te dolió?

—La primera vez sí —dijo Indianna en voz baja—. La segunda vez... —se apagó su voz, mientras su mente volvía a esa nueva experiencia—. Fue mucho mejor.

Brooke soltó una fuerte carcajada y sonrió ampliamente.

—La intimidad de reconciliación es lo mejor —declaró—. Créeme, a Harry y a mí nos pasa muy seguido.

—Nunca me lo hubiera imaginado —dijo Indianna con sarcasmo—. Ustedes dos casi no pelean.

Brooke rodó los ojos.

—¿Cómo puedes seguir molesta con él después de haber tenido intimidad?

—Porque fue un imbécil, y solo porque me haga sentir bien no significa que vaya a cambiar lo que siento por lo que me dijo —se encogió de hombros Indianna—. Fue un desgraciado.

—¿A poco no lo es siempre?

—Bueno... sí —asintió Indianna—. Solo estoy harta de que sea un imbécil controlador.

—Siento tu dolor —admitió Brooke—. Al menos tú ya eres una hombre lobo, así que tienes más oportunidades de hacerle frente. Yo soy literalmente inútil al lado de Harry. Ni siquiera es broma. Podría levantarme con una sola mano. A veces es una porquería ser humana.

Indianna frunció el ceño. —¿Te gustaría ser una hombre lobo?

—Dios mío, sí —Brooke asintió—. Sé que tú estás en contra, pero no tienes idea de lo difícil que es para mí. No tengo ningún poder frente a Harry. Ninguno. Él puede hacer lo que quiera y yo no puedo hacer nada. A veces es horrible. A veces, cuando estamos peleando, solo necesito escapar, despejar la mente y ponerme en orden. ¡Pero no puedo, porque soy una humana débil que no puede pasar a través de Harry, que es un hombre lobo enorme y fuerte!

—Lo siento —murmuró Indianna.

—No es tu culpa —suspiró Brooke—. Tienes que darte cuenta de que ser hombre lobo no es malo. Eres fuerte y poderosa. Yo llevo un tiempo siendo humana en un mundo de hombres lobo y empieza a ponerse difícil con el tiempo. Tú no fuiste humana durante tanto tiempo, así que no viste lo agotador que puede llegar a ser. Siempre ser la más lenta, la más débil y quedarse fuera. No es culpa de ellos; un humano solo puede hacer hasta cierto punto.

—Brooke, nadie podría dejarte fuera jamás —sonrió Indianna—. No sería lo mismo sin ti.

—Gracias, Indie —dijo Brooke—. Solo prométeme que no darás por sentado el ser una hombre lobo.

Indianna tomó la mano de Brooke y asintió.

—No lo haré. Lo prometo.

—Vaya, ¿a poco no fue una conversación de corazón a corazón adorable?

A Indianna se le cayó la cara y se giró para fulminar con la mirada a la persona que acababa de arruinar el tierno momento entre Brooke y ella.

—¿Qué le pasa a tu cara, cielo?

La mirada fulminante de Indianna se endureció, y Greyson esbozó una amplia sonrisa socarrona.

—Sabes, no te ves muy atractiva cuando fulminas con la mirada.

Indianna levantó los brazos con frustración y soltó un gemido.

—¿Cómo se supone que lo perdone cuando es un completo y absoluto imbécil?

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