—Vaya, así que ya están compartiendo la habitación. Un avance sumamente rápido, Diego.
La voz de Monika, cargada de un tono despectivo, cortó el silencio de la noche antes de que sus pasos se aproximaran. El sonido de sus tacones resonaba contra el piso de porcelana del pasillo con un ritmo pausado a propósito, provocando la quietud que reinaba frente a la habitación principal.
Diego no apartó la mirada de ella. Con un movimiento sereno pero firme, cerró la puerta a su espalda hasta dejarla por