Después de aquella noche de pasión, supe que mi vida había cambiado. La confesión de mi enfermedad y el saber que contaba con su apoyo fueron lo mejor que me pudo haber pasado. Ahora, debía contárselo a su hermano. Bueno… Patrick ya lo sabía, al parecer gracias a una carta que dejó su abuelo.
Alexander me convenció de que debíamos visitar a otro médico, un especialista en otra ciudad. Necesitábamos una segunda opinión. Pero yo no quería irme, no mientras la situación en la empresa seguía sin re