A un paso de la libertad (1era. Parte)
El mismo día
En las afueras de Kirkuk, Irak
Yassir
Dicen que el destino estaba escrito, que nuestra suerte ya estaba echada desde antes, que Alá había trazado nuestro camino. Pero yo había aprendido a golpes que no era del todo cierto. Éramos víctimas y verdugos de nuestro propio futuro, y cada elección marcaba un antes y un después. Luché por no dejar que nadie me condenara, por no permitir que me arrancaran la felicidad, porque nada se olvida… sólo cambia de lugar en la memoria.
No supe —ni q