185: El Refugio de los Olvidados.
El coche avanzaba por las calles desiertas de Brooklyn mientras la madrugada comenzaba a teñir el horizonte de un gris pálido. Logan iba al volante, con el rostro tenso y los ojos fijos en la carretera. Eduardo iba en el asiento trasero conmigo, y yo sentía cada bache como una puñalada en mi muslo herido.
—¿Dónde está Laura? —pregunté, apretando los dientes contra el dolor—. ¿Dónde podemos encontrarla?
—Samuel la tiene escondida en un apartamento en el bajo Manhattan —dijo Logan, sin apartar la