Narrado por Sophie.
La noticia llegó como un mazazo en medio de la noche. No hubo preparación, no hubo advertencia, no hubo manera de suavizar el golpe. Solo el teléfono sonando en el silencio de mi habitación, la voz de Helena al otro lado, temblorosa y rota, y las palabras que cambiaron mi vida para siempre.
—Sophie —dijo, y su voz era tan frágil que apenas la reconocí—. Tu madre ha muerto.
El mundo se detuvo.
No hubo llanto, no hubo gritos, no hubo ninguna de las reacciones que uno espera cu