273: Las Grietas en el Paraíso.
El verano se deslizó sobre la mansión Winchester como un río de luz y calor, llevándose consigo las últimas sombras del invierno y dejando a su paso un paisaje de verdor y flores. Los jardines, que habían sido testigos de tantas tormentas, ahora parecían respirar con una tranquilidad que apenas lograba ocultar las cicatrices del pasado. Las rosas trepaban por las paredes de piedra, los girasoles se alzaban hacia el sol, y el aroma a jazmín y a madreselva llenaba el aire con una dulzura que invi