Capítulo 89
Nina se quedó en casa, no quiso salir, no quiso comer mucho, solo se quedó sentada en la cama de invitados mirando al vacío, procesando de lo que logré salvarla, Aunque tarde y eso siempre me pesaria.
Me senté a su lado y le tomé la mano.
—¿Quieres hablar?
Ella asintió lentamente, Luego me miró, con los ojos enrojecidos y llenos de lágrimas.
—Alguien nos traicionó, Mía —dijo con voz baja—. Alguien de la manada Sur… vendió la ubicación por dinero. Eso fue lo que permitió que mi padr