Capítulo 47
El murmullo de los presentes se hizo presente, cuando me giré hacia Rebeca, yo caí en su manipulación en el pasado pero al ver su cara, no dejaría que Ares saliera lastimado, no el, que me habia amado sin reservas y que era un buen lobo.
—Tú nunca fuiste una víctima —gruñi sin apartar mi mirada de la suya—. Fingiste tu secuestro, tu famosa desaparición.
Ella se tensó, sus manos se cerraron en puños, pero intentó mantener la compostura, aunque se notaba por encima su nerviosismo.
—¿