Capítulo 6
El golpeteo de Luca se sentía cada vez más insistente y peligroso. Pero Xavier no se detuvo. Sus dedos seguían entre mis piernas moviéndose suaves y seguros, trazando círculos que me robaban el aliento.
—Por favor… Xavier… detente —susurré, pero hasta yo podía escuchar lo débil que sonaba mi voz. Tan débil como mi voluntad, tan rota como mi lógica.
Me besó en el cuello, justo en el maldito punto donde me había marcado aquella noche, y su voz ronca me sacudió.
—¿De verdad quieres que