Capítulo 80
—Te lo advierto, Ares —le dije sin rodeos, con los brazos cruzados—. Por tu necedad vas a perder a tu destinada, Liliana es la loba de tu vida.
Él giró la cabeza, se rió con desprecio y se cruzó de brazos también. Esa sonrisa cínica que usaba cuando no quería aceptar la verdad, amargada y energúmena
—¿Otra vez con esa historia del hilo rojo? Ya basta, Mía. No voy a caer en tus manipulaciones solo porque quieres irte a revolcar con Xavier —dijo gruñendo con veneno.
Me acerqué, no me