Capítulo 80
—Te lo advierto, Ares —le dije sin rodeos, con los brazos cruzados—. Por tu necedad vas a perder a tu destinada, Liliana es la loba de tu vida.
Él giró la cabeza, se rió con desprecio y se cruzó de brazos también. Esa sonrisa cínica que usaba cuando no quería aceptar la verdad, amargada y energúmena
—¿Otra vez con esa historia del hilo rojo? Ya basta, Mía. No voy a caer en tus manipulaciones solo porque quieres irte a revolcar con Xavier —dijo gruñendo con veneno.
Me acerqué, no me importaba sus palabras, pero estaba preocupada por el, porque sabía que detrás de esa rabia se escondía el miedo, él era demasiado orgulloso para admitirlo, Pero tenía miedo al cambio.
—No es una historia. Yo vi el hilo, lo sentí. Ella es tu destinada, y tú lo sabes. Pero prefieres quedarte con tu enojo, con tu amargura. Si sigues así vas a perderla y no vas a poder recuperarla nunca.
Ares apretó la mandíbula. Me sostuvo la mirada con furia, la discusión seguía entre los dos. Y entonces, escuch