Capítulo 81
Nos encerramos en el estudio. Cerré la puerta con cuidado y me acerqué bar, mientras Ares aún incredulo daba pequeños saltos sintiendo de nuevo sus pies. Le serví su trago favorito, el único que siempre le sacaba una sonrisa. Esta vez, queríamos celebrar que todo había regresado a la normalidad.
Ares lo tomó con las manos temblorosas. Tenía los ojos llorosos, pero no por tristeza. Era emoción, estaba de pie, Podía caminar,
—No puedo creerlo… —murmuró con la voz rota—. Mía… yo… no