Início / Urbano / La CEO obligada a casarse / Capítulo 30: La conferencia
Capítulo 30: La conferencia

POV: Valentina

La reunión con Peralta dura cuarenta minutos.

En esos cuarenta minutos Peralta nos explica el daño, Sebastian analiza los vectores de filtración, y yo escucho a los dos con la mitad de la atención en lo que dicen y la otra mitad en el hecho de que Sebastian está sentado a mi derecha en la oficina de Peralta y que esta mañana desperté con él en mi cama y que ninguno de los dos ha mencionado eso desde que salí del cuarto hace dos horas.

No hay tiempo para mencionarlo.

Rodrigo se encargó de eso.

—La única manera de controlar la narrativa —dice Peralta finalmente— es que ustedes la controlen primero. Antes de que Rodrigo agregue más información. Antes de que el directorio empiece a hacer preguntas públicamente.

—¿Una declaración? —digo.

—Una conferencia de prensa —dice Peralta.

Silencio.

—Hoy —agrega Peralta.

Más silencio.

Sebastian me mira.

Yo miro a Peralta.

—Una conferencia de prensa donde decimos qué exactamente —digo.

—Donde confirman que el matrimonio es genuino —dice Peralta—. Que hay una relación real detrás del anuncio. Que las condiciones del testamento existieron pero que lo que hay entre ustedes excede esas condiciones.

—Eso nos obliga a revelar información que Rodrigo no tiene todavía —digo.

—Rodrigo ya tiene suficiente para hacer daño —dice Peralta—. La pregunta no es si revelar sino cuándo y cómo. Si lo hacen ustedes hoy controlan el mensaje. Si esperan, Rodrigo lo controla él.

Miro a Sebastian.

Sebastian me mira.

No dice nada.

Pero tampoco dice que no.

—Bien —digo—. Hoy.

La conferencia de prensa es a las cuatro de la tarde en el edificio del Grupo.

Pasamos las tres horas anteriores preparando con Peralta lo que vamos a decir y lo que no vamos a decir y cómo manejar las preguntas que no podemos responder directamente.

Es la conversación más extraña que he tenido en este proceso porque cada vez que Peralta dice digan esto sobre su relación o expliquen cómo se desarrolló el vínculo entre los dos hay un momento donde Sebastian y yo nos miramos y los dos sabemos que lo que Peralta está pidiendo que digamos no es exactamente la narrativa del contrato sino algo que se parece mucho más a la verdad.

Y que la verdad, esta mañana, es más complicada de lo que era hace dos días.

A las cuatro menos diez Peralta sale un momento y nos deja solos en la sala de preparación.

El silencio tiene la textura específica de dos personas que tienen muchas cosas pendientes y que están eligiendo no tocarlas todavía porque hay una conferencia de prensa en diez minutos.

—¿Estás bien? —dice Sebastian.

—Sí —digo.

—¿Segura?

—Sebastian.

—¿Qué?

—No me preguntes si estoy segura antes de una conferencia de prensa —digo—. Me desconcentra.

—¿Y después? —dice.

—Después de la conferencia de prensa puedes preguntarme lo que quieras —digo.

Peralta vuelve.

Entramos.

Hay dieciséis periodistas.

Inés Carrera en la primera fila con esa expresión de alguien que publicó el artículo que generó todo esto y que no se arrepiente en absoluto.

Hablo primero.

Explico que las condiciones del testamento existieron y que tomé una decisión basada en esas condiciones y que esa decisión fue mía, consciente, y que no me disculpo por ella porque la empresa que construí en diez años vale lo que vale y cualquier persona en mi lugar habría considerado las mismas opciones.

Luego digo lo que decidimos con Peralta que tenía que decirse.

Que lo que empezó como una decisión estratégica se convirtió en algo que no calculé.

Que hay cosas que uno no planea y que ocurren de todas formas.

Que el matrimonio con Sebastian Varel es real en todos los sentidos que importan.

Inés levanta la mano.

—¿Puede elaborar qué significa real en todos los sentidos que importan?

Hay un segundo donde tengo cuatro respuestas preparadas con Peralta.

No uso ninguna.

—Significa que esta mañana cuando llegó el artículo de ustedes lo primero que hice fue hablar con él —digo—. No con Peralta. No con mi equipo legal. Con él. Porque es la persona con quien proceso las cosas ahora. Eso es lo que significa real.

Silencio en la sala.

Inés asiente despacio.

Otra periodista levanta la mano.

—¿Qué le diría a quienes argumentan que el matrimonio fue diseñado para manipular las condiciones del testamento?

—Les diría que tienen razón en que empezó así —digo—. Y que eso es exactamente lo que hace más incómoda la parte que vino después.

Risas en la sala.

Incluyendo, desde mi derecha, Sebastian.

Lo miro.

Él me mira.

Y en ese momento, frente a dieciséis periodistas y la cámara de Inés y Peralta al fondo con la expresión de alguien que está calculando si esto está saliendo bien o muy mal, Sebastian hace algo que no estaba en ningún guión preparado.

Me toma la mano sobre la mesa.

No con fuerza.

Solo la toma.

Y yo no la quito.

Lo cual, frente a dieciséis periodistas y una sala que contiene la respiración, dice exactamente todo lo que ninguno de los dos ha dicho todavía en voz alta.

La conferencia termina veinte minutos después.

Peralta nos espera afuera con la expresión de alguien que tiene muchas cosas que decir y que está eligiendo cuidadosamente cuáles decir primero.

—¿Bien? —le digo.

—Mejor de lo que esperaba —dice Peralta—. Aunque lo de la mano no estaba en el guión.

—No —digo.

—¿Fue real? —dice Peralta.

Lo miro.

—Peralta —digo.

—Sí —dice Peralta—. Ya sé.

Se va con la dignidad de alguien que lleva treinta años manejando situaciones que exceden cualquier guión y que esta tarde no fue la excepción.

Sebastian está a mi lado.

El edificio del Grupo sigue en marcha alrededor de nosotros con la indiferencia habitual de una institución que no sabe que algo cambió esta tarde en la sala de conferencias del tercer piso.

—¿Después de la conferencia de prensa? —dice Sebastian.

—Después de la conferencia de prensa —confirmo.

Y ninguno de los dos dice nada más todavía.

Pero los dos sabemos que el después llegó.

Y que esta vez no lo vamos a posponer.

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App