—Elijan cuál de los dos traicionará primero.
La voz de la puerta no llegó desde un punto concreto.
Salió de las paredes, del altar, de la corona de huesos y de la oscuridad que llenaba los espacios entre mis pensamientos. Cada palabra hizo vibrar la marca de mi palma.
Kael se colocó delante de mí.
—No elegiremos.
Mi reflejo sonrió mientras sostenía el corazón ensangrentado de Kael.
—Siempre tan seguro cuando cree estar dando una orden.
La versión oscura de Kael bajó la mirada hacia mi cuerpo mu