Mundo ficciónIniciar sesiónFaltaban menos de seis horas para el amanecer.
Lucien necesitaba una guerra.
Yo necesitaba dormir.
Ninguno parecía dispuesto a conseguir lo que quería.
—Cierren las barreras exteriores —ordenó Selene.
La capitana Aster hizo una reverencia.
—¿Y las entradas del bosque?
—Abiertas.
Todos la miraron.
Mi madre también parecía sorprendida de sus propias palabras.
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