Mundo ficciónIniciar sesión—Del niño.
La muchacha se desplomó.
La atrapé antes de que su cabeza golpeara la piedra.
No pesaba casi nada.
Eso fue lo primero que me enfureció.
Lo segundo fue el lobo de lana apretado entre sus dedos.
—Viola.
La sanadora ya estaba a mi lado.
—Pulso rápido. Demasiado débil.
—¿Está muriendo?
—No si dejas de hacer preguntas durante diez se







