Mundo ficciónIniciar sesiónLucien levantó la ampolla.
Dentro, la sangre no era roja.
Dorada en un extremo.
Plateada en el otro.
Las dos partes se movían sin mezclarse, como si incluso dentro del cristal hubieran decidido odiarse.
—Buenos días, Elara —dijo.
Viola retrocedió.
Lucien sonrió al verla.
—Sujeto nueve.
La habitación quedó inmóvil.
No miré a Lucien.
Mir&e







