Buena :
—Auch.
Me quejo al sentir como me pica y me arde la espalda.
—Tranquila, ya casi termino.
Habla mariana curando mis heridas, pero la verdad duele mucho.
—Duele mucho.
Digo apretando los dientes y los puños.
—Ya terminé... Eres muy cobarde pequeña.
Dice colocándose de pies, mientras me arreglo este viejo y feo vestido de esclava.
—Gracias Mariana.
Le sonrío con sinceridad a la chica.
—De nada y recuerda untarte esto cuándo te levantes, la herida puede infectarse.
Asiento y suspiro mi