BUENA :
—Mi señora, estamos dispuestos a luchar junto a usted y su ejército.
Habla uno de los hombres que hemos refugiados.
—¿Estás seguro de eso?
Le pregunto sin dejar de mirarlo a los ojos y este asiente.
—Más que seguro, mi gente y yo estamos dispuestos a vengar a nuestro alfa y nuestra luna, no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Dice con firmeza asiento.
—Bien, si es su decisión no los detendré.
Le digo y él hace una reverencia.
—Muchas gracias señora.
Dice y se retira.
En ese in