Propuestas, charlas y más (4ta. Parte)
La misma noche
Palermo, Sicilia
Carlo
Dirigir un cártel es como conducir un auto de carreras a 180 kilómetros por hora en una pista sin barandas, donde cada curva es una sentencia y cualquier mínimo error puede significar un choque fatal. En este mundo, no hay frenos de emergencia ni segundas oportunidades, solo velocidad, estrategia y la certeza de que el que duda, muere.
La mafia no perdona a los que titubean. Es un tablero de ajedrez donde cada pieza tiene su peso y su función, y el que no sa