Mi vida contigo (4ta. Parte)
Unos meses después
Palermo
Adler
Una de las etapas más hermosas del matrimonio es, sin duda, la luna de miel. Más allá de la intimidad, de los besos robados en cualquier rincón y las caricias que no necesitan excusa, la verdadera esencia está en saberse solo dos almas, sin más testigos que el cielo y el tiempo que comparten. Es en esos días donde la vida se vuelve un murmullo suave, donde cada risa, cada suspiro, construye un puente invisible entre dos mundos que han decidido fundirse en uno.
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