Demasiado tarde...
Camelia regresó minutos después para informarle a Violeta que ya había pedido el taxi.
—Violeta ya el taxi está… —guardó silencio al ver la figura de la otra mujer cerca.— Sra Esther —saludó.
—Camelia lleva mi equipaje a la habitación —le ordenó a la empleada.
—Sí Sra Esther. —Antes de obedecer a la pelirrubia, la mujer fue hasta donde estaba Violeta, se acercó y le dio un beso en la mejilla, mientras ponía en su mano un dinero para el pago del uber— Cuídate mucho Violeta.
—¡Uyy cuanto dr