La mañana siguiente y antes de que Nolan regresara a la mansión con Esther, Violeta salió de esa casa, con el único deseo de no saber nunca más de Nolan. Ahora estaba en la calle, junto a su padre, sin tener a donde ir.
El móvil suena y la voz de su madre, le reconforta. Si tenía una esperanza, y esa esperanza era Lara.
—Hija ¿Cómo estás? No supe más de ti desde que te fuiste.
Violeta le cuenta a su madre lo que estaba ocurriendo con ella y su padre, no sólo no tenían donde vivir, sino que