Nolan llegó a la mansión con la pequeña Samantha, la actitud de la niña era mucho más relajada y risueña; por lo visto la conversación con Dailen, había sido beneficiosa y positiva para la ella.
—¿Te agradó Dailen? —le preguntó Nolan.
—Sí, es bonita y buena, me regaló una paleta de caramelo. —Nolan sonríe con la ocurrencia de su niña.
—Me alegra mucho. —la levanta entre sus brazos.— Ahora vamos a ti habitación para que descanses un poco y luego cenes con papá.
—¿Papito… Violeta, regresa h