Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor a pino mojado y mar se colaba por la ventana entreabierta del despacho principal. No había cinta policial en la entrada ni olor a humo espeso. La consultoría no estaba en las ruinas del edificio quemado ni en las sombras de la antigua torre corporativa; ocupaba el último piso de un edificio de piedra sobre el acantilado, donde el horizonte se abría sin obstáculos.
Sobre la gran mesa de nogal descansaba una sola carpeta. No llevaba sellos rojos ni cláusulas de confiscación. Era e






